sábado, 7 de diciembre de 2013

A quien le perteneces. Éxodo 19.


AUDIO.
Nosotros los seres humanos cuando estamos enamorados lo que más nos gusta escuchar de los labios de nuestro ser amado es que nos diga tú eres mío o mía. Nos sentimos felices considerándonos dueños de nuestro amado o amada o sintiendo que le pertenecemos a nuestra pareja.
Este sentimiento es tan profundo que muchos hasta llegan a dañar su cuerpo con tatuajes del nombre de su ser amado, sabes algo maravilloso Jehová está enamorado de nosotros y nos considera suyos. V 5 b “vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos; porque mía es toda la tierra.
Nos solamente nos considera suyos también nos dice que somos lo más importante para él, nos compara con un tesoro.
Lo único que él pide de nosotros es que le seamos fieles. V 5 a “Ahora, pues, si diereis oído a mi voz, y guardareis mi pacto” guardar sus pactos es serle fiel, esto es algo que los seres humanos también exigimos. Por lo tanto que Jehová también lo exija no debería extrañarnos.
Fue Dios mismo quien nos atrajo a su presencia, nos rescato de mano del enemigo para hacernos suyos ahora le pertenecemos. V 4 “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y os he traído a mí.
Si estas palabras nos la dijera la persona a quien pretendemos lo más seguro es que nos haría erizar la piel. Pero como se trata de Dios ni siquiera nos inmutamos. Jehová de los ejércitos quiere que lo veamos como algo más que simplemente un ser que hace milagros él quiere que lo amemos así como el nos ama. Deuteronomio 6: 5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.
Dios no solo quiere complacernos haciendo milagros él quiere convertirnos en su mano derecha en el trabajo de la salvación del mundo, que mejor que confiar algo importante en la persona a quien se ama. El quiere convertirnos en sus sacerdotes. V 6 “Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel
Dios no quiere una iglesia adormecida él la quiere ver en acción ayudando a Jesucristo a cumplir su propósito de salvación. Hay muchos cristianos que se consideran solo hijos de Dios y eso es verdad pero nada se nos quita si también somos sus sacerdotes sus servidores. Hay personas que tienen varios hijos lo malo es que muchos de esos hijos solo se consideran hijos y no quieren ayudar en nada, se han convertido en parásitos que viven a expensas de sus padres, Dios no quiere hijos parásitos.
Dios no solo quiere saber que somos de él, el también quiere que nosotros nos sintamos de él, que anhelemos pertenecerle. V 10 “Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos,” ser santo es ser apartado para Dios.
Saber que le pertenecemos a Dios nos hace tomar la decisión de salir a su encuentro, una persona enamorada siempre anhela estar con su amado. V 17 “Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.
El pueblo de Dios tenía que salir de la comodidad en la que estaba cayendo era necesario que aprendiera a buscar a Dios, el cristianismo moderno a caído también en esa comodidad, ya no quiere congregarse para adorar a Dios solo lo busca cuando necesita un milagro.
La falta de amor por Jesucristo hace que muchos no quieran congregarse para adorarle, muchos no quieren moverse de sus casas y esperan que Dios les haga el milagro ahí donde ellos están reclamando. Porque muchas oraciones ya no son suplica, son reclamos y hasta amenazas de irse al mundo si Dios no complace sus caprichos.




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